
El Kalachakra
y la leyenda esotérica del Monte Kailash
En el contexto del budismo tibetano, el Kalachakra se considera un camino directo a la inmortalidad física, un sistema de enseñanzas y prácticas que buscan la iluminación y la liberación del ciclo de renacimiento (samsara). El término "Rueda del Tiempo" (Kalachakra) se refiere a los ciclos cósmicos y a los ciclos internos del cuerpo y la mente, y su práctica busca trascender estas limitaciones.
Según el Kalachakra Tantra, el rey Suchandra (tibetano Dawa Sangpo) del Reino de Shambhala pidió enseñanza a Buda para que él pudiera practicar el Dharma sin tener que renunciar a sus responsabilidades y placeres mundanos. En respuesta a su petición, Buda enseñó el primer tantra raíz Kalachakra en Dhanyakataka (Palden Drepung en tibetano, cerca de la actual ciudad de Amaravati), una pequeña ciudad en Andhra Pradesh, en el sureste de India, Además del rey Suchandra, noventa y seis emisarios y reyes menores de Shambhala también recibieron las enseñanzas. Kalachakra fue recibido entonces en Shambhala y allí permaneció en exclusividad por cientos de años. Los futuros reyes Manjushrikirti y Pundarika condensaron y simplificaron las enseñanzas bajo el nombre de Sri Kalachakra o Laghutantra, y su comentario principal, Vimalaprabha, que sigue siendo, hoy en día, el corazón de la literatura Kalachakra.
El Monte Kailash es el origen legendario de varias religiones de la India y sitio sagrado de otras más. Simboliza el estado más elevado de la conciencia.

En la región del transhimalaya, en el suroeste del Tíbet, yace el Monte Kailash, centro de peregrinación de las grandes religiones de la India.
El Kailash es la montaña que simboliza, por sus cumbres nevadas como halos de luz, el más alto logro espiritual, la pureza de la mente, la iluminación. Aunque los alpinistas no consideran que el Kailash sea una cima muy difícil de conquistar, no se tiene registro que nadie haya subido a la cima del Kailash (los montañistas occidentales quienes han planeado su ascenso han sido recibidos con protestas y animadversión).
El Kailash se mantiene puro, su verdadera cima puede alcanzarse, según la tradición, solamente a través de la meditación y el cultivo de la conciencia sutil.





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