EL MAESTRO 

DE SABIDURIA  

  "MAHATMA 

KOOTHOOMI",

EL ADEPTO. 





EL MAESTRO DE SABIDURÍA


KOOT HOOMI




El Maestro Koot Hoomi, a menudo llamado Maestro K.H., y Helea Blavatsky, también conocida como Madame Blavatsky, fueron figuras centrales en la fundación de la Sociedad Teosófica y su corpus de enseñanzas. Blavatsky afirmó haber recibido inspiración y guía de varios Maestros de Sabiduría, entre ellos Koot Hoomi, quienes le transmitieron conocimiento oculto y enseñanzas sobre la naturaleza de la realidad y la evolución espiritual.



Koot Hoomi Lal Singh (también llamado Kuthumi, y referido con frecuencia simplemente como K. H.; Cachemira, India, es uno de los Mahatmas que inspiraron la fundación de la Sociedad Teosófica.

 

Participó en una correspondencia con dos teósofos ingleses que viven en la India, A. P. Sinnett y A. O. Hume, cuya correspondencia se publicó en el libro The Mahatma Letters to A. P. Sinnett.

 

Koot Hoomi es uno de los Mahatmas (grandes almas) de la tradición teosófica, conocido por su sabiduría y conocimiento espiritual.

 

Se asocia con el Segundo Rayo de la sabiduría y la iluminación. El Maestro es hindú, un brahmán, nacido en Cachemira.

 

C. W. Leadbeater y A. Besant mencionan la primera vida del • Maestro K. H., en relaci6n con un acontecimiento que tuvo lugar en otro tiempo en uno de los estados del litoral sembrado de golfos, en la Atlántida de la antigua América del Norte, que entonces se llamaba Reino de Toyocalti.

 

En esa epoca remota, el soberano era el Maestro Morya. Existia en aquella magnifica region un templo en forma de estrella con cinco puntas, en el que debfa consagrarse a los seis afios aquel a quien conocemos con el nombre de Krishnamurti. La ceremonia fue presidida por el sacerdote del templo, el Maestro K. H., ayudado por otros tres sacerdotes. El alma de aquel que fue conocido bajo el nombre de Gautama el Buda adumbraba la ceremonia con su aurea benéfica.

 

Algunos años después, en el año 22605, el rey organizó una expedición que debía llegar hasta una ciudad santa del Yucatán. Esta ciudad en efervescencia iba a tener el inmenso honor de recibir la ilustre visita de uno de los mayores santos de la época, el gran Maestro Surya que, posteriormente, apareció como nuestro Cristo histórico, el instructor de los hombres y de los ángeles de nuestro planeta que es esperado por los orientates bajo el nombre de Maitreya.

 

 

Surya era el gran sacerdote de la religión atlante. Los Maestros Marya y Kuthumi formaban parte de esta expedición.

 

Llegados a la Ciudad de las Puertas de Oro, que fue fundada por el Manú, se dirigieron hacia el templo sagrado donde se desarrollaba una especie de ceremonia de carácter iniciático. Los dos hombres llegaron al trono esplendido de oro, en donde Surya acogía y bendecía a las personas que le eran presentadas.

 

Cada sacerdote, al presentarse ante Surya, se dirigía a el con el mismo saludo secreto, y este saludo es uno de los que todavía se utilizan en la Logia Blanca.

 

Después, Surya enseño los fundamentos de su doctrina: que el amor era el sentimiento mas esencial en la vida de los seres humanos; también transmitió otras numerosas enseñanzas al pueblo que estaba reunido para escucharlo.

 

A continuación, la expedición partió de nuevo, no sin haber vivido a lo largo del camino extraños acontecimientos.

 

En el año 21300 a. de C., el Maestro K. H. se encarno en una ciudad de la India. Allí también desempeño el papel de sacerdote. Hay que recordar que el Maestro Morya, por pertenecer al primer rayo, tuvo que encarnarse frecuentemente como rey, mientras que el Maestro K. H., por ser del segundo rayo, el del amor-sabiduria, estuvo siempre de forma natural en relación con la educación y la religión. Por otra parte, no olvidemos tampoco que en aquellos antiguos tiempos los sacerdotes y los reyes eran frecuentemente adeptos, porque solo ellos tenían el poder de dirigir el pensamiento de los pueblos hacia el camino de la iluminación. Solo en los alrededores del año 12000 a. de C. se dejo sola a la humanidad, porque los Maestros habían decidido actuar a partir de los planos subjetivos de la conciencia cósmica. Actualmente, esta gran Fraternidad de sabios se prepara de nuevo para encarnarse en el mundo humano y para formar otra vez una Jerusalén celestial en la Tierra; tampoco es sorprendente observar que el Maestro K. H. fue en muchas vidas un sacerdote, pero también un gran sabio y un instructor: enseñaba entonces las leyes universales que estuvieron posteriormente en el programa de las grandes escuelas de Misterios. En esta encarnación estaba casado y era padre de tres hijas y de tres hijos, y C. W. Leadbeater recuerda que fue un padre modelo y un sacerdote muy sabio.



Después de varias encarnaciones sobre las que tengo muy pocas informaciones seguras, el Maestro K. H. apareci6 como jefe de un gran ejercito en Asia Central, hacia el año 15900 a. de C. En esa época, el gran nucleo de la quinta raza-madre estaba centralizado muy cerca de Svetadvipa (el actual lugar que ocupa Shambhala); esta gran raza blanca de arios (o de semitas atlantes) se preparaba para llevar a cabo una de las mas excepcionales migraciones que haya conocido la Tierra. El Maestro Morya era responsable de tres grupos del éxodo; el ala derecha estaba bajo las ordenes de Corona , que era un hombre de una extraordinaria habilidad, pero de un orgullo igualmente grande; fue a el a quien se encargo que atravesara los Himalayas pasando por la actual Cachemira, para alcanzar finalmente Bengala; y C. W. Leadbeater nos cuenta con muchos detalles sus múltiples dificultades, especialmente cuando asedio, tras atravesar Cachemira, una gran fortaleza tolteca, sometida entonces a los arios que le habían precedido. Corona tomó a continuación la ciudad de Ravipur (cerca de la actual Delhi) y, cuarenta años después, alcanzó Bengala, donde encontró al Maestro Morya. Este ultimo, ayudado por el Maestro K. H., había tardado cuatro años antes de poder llegar al Tibet, a fin de alcanzar el Nepal, y después la India, en donde se instalo finalmente para esperar a Corona. En cuanto a la tercera columna, bajo las ordenes de Vulcano, debía atravesar el Tibet para alcanzar Buran y Bengala, donde Debían unirse las tres columnas. El Maestro M., Corona y Vulcano se unieron, pues, y el Maestro Morya fundo un reino, puso en el trono a su hijo (actualmente conocido bajo el nombre de Maestro Jupiter) y se retiró del mundo. En esta encarnación, el Maestro K. H. tuvo sobre todo el papel de ayudar a su hermano, el Maestro Morya, en esta gigantesca responsabilidad de conducir con toda seguridad el micleo de la gran raza aria.



 

Otra encarnación interesante del Maestro K. H. fue aquella en la que apareció como gran sacerdote del sol, en Poseidonis, ultimo fragmento de la isla de la Atlántida, hace de esto aproximadamente 12.000 años. En aquella época, el Maestro K. H. estaba casado y era padre de una niña excepcional.

 

El Maestro reapareció poco tiempo después como gran sacerdote en la India. Todavía era la época de numerosas migraciones del pueblo ario hacia la India, pueblo que fue llamado posteriormente indo-ario. En esta encarnación, el Maestro K. H. era hermano del Maestro Morya que, una vez más, tenía la responsabilidad de un importante colonia de arios.

 

Después de una nueva encarnaci6n en la India, tomó un cuerpo egipcio y comenzó en Egipto un trabajo en los pianos interiores, para estimular de nuevo a este gran pueblo. Dio también un fuerte impulso a la tradición esotérica, que heredara Occidente posteriormente.

 

Su cuerpo era femenino, cuerpo que volverá a tomar, por otra parte, en la India hacia el año 5600 a. de C.

 

El Maestro K. H. reapareci6 en Egipto en el año 4000 a. de C., bajo el reinado del faraón Ounas (el Maestro Morya), ultimo soberano de la V Dinastia*. Con ocasión de una expedici6n al extremo sur, el Maestro K. H. joven noble llamado Ramasthenes, fue hecho prisionero y conducido a la capital, en donde fue alojado en la casa de algunos capitanes egipcios. Pero, a causa de su belleza espiritual y de su inteligencia, fue liberado e incluso admitido al circulo interno de los Misterios, que eran muy poco accesibles. Tuvo acceso al gran templo y fue iniciado en el Santo de los Santos. Adquirió durante esa vida un conocimiento excepcional que, mas adelante, le sirvió útilmente, como veremos mas adelante.

 

Hacia el afio 2000 a. de C., el Maestro K. H. se apareci6 de nuevo en el suelo egipcio, como gran sacerdote iniciado del templo principal. Su nombre era Sarthon. Durante dos años, visit6 los principales santuarios de la India, en donde fue iniciado y, a lo largo de su viaje, hizo un desvío para encontrarse con Bhrojagohallmarshi (Krishnamurti), que había sido falsamente acusado y condenado a muerte; el Maestro le explicó que esta condena, aunque aparentemente injusta, debía pagar un karma pasado; sin embargo, antes de partir, el Maestro le prometi6 ayudarle en el futuro, para que pudiera subir todos los escalones del sendero iniciático; tras esta promesa, salió para Egipto.

 

Aquí se terminan las informaciones extraídas del libro de C. W. Leadbeater y A. Besant. Las encarnaciones siguientes están sacadas de otras tradiciones, perfectamente de acuerdo con las del teósofo, salvo una o dos. Dicho esto, sigamos al Maestro K. H. en sus nuevas encarnaciones.


 

Tutmosis III

 

El manual rosacruz escrito por el Maestro K. H. M., actualmente miembro de la Gran Logia Blanca de la Gran Fraternidad Blanca, fue conocido en cierta época bajo el nombre de Tutmosis Ill de Egipto y, en otra época, vivió cerca del Iago Moeris 5.

 

Se cuenta con frecuencia el acontecimiento hist6rico que le convirtió en el fara6n elegido.

El (Tutmosis III) no sabia que iba a ser elegido para convertirse en faraón, porque, por derecho de sucesi6n, debía de haber sido elegido su hermano. Pero cuando la efigie del Dios fue colocada a sus pies, vio cómo se elevaba: según Tutmosis III, se sintió alzado como si sus pies apenas tocasen el suelo y como si fuera ascendido a los cielos.

 

El Maestro K. H. no solo era un gran maestro espiritual, también era un hombre de acción, como hemos podido comprobar a lo largo de sus vidas anteriores, especialmente cuando se encarnaba en compañía de su hermano, el Maestro Morya. Comenzó verdaderamente su reinado político a la muerte de su esposa, la reina Hatchepsut, que era su tia y la regente oficial. Tutmosis III fue indudablemente un gran conquistador. Condujo dieciocho expediciones por Asia, que desembocaron en la aplastante victoria de Meggido, en Palestina, antigua plaza fuerte de Canaán, que domina el valle de Esdrelón.

 

Amplió así las fronteras de Egipto hasta el Éufrates. Estas grandes expediciones tenían un objetivo distinto al de agrandar y proteger Egipto: le permitieron establecer relaciones con otros miembros de la G. F. B., que residían en un santuario de Palestina. Como fundador de la escuela iniciática de Egipto, Tutmosis III era reconocido como uno de los jefes del gobierno oculto del mundo (G. L.B.), y los altos iniciados de Palestina y de la India no ignoraban en absoluto la alta misión que el llevaba a cabo en Egipto.

Los documentos rosacruces muestran igualmente que Tutmosis Ill ocupo el Monte Carmelo en el año 1449 a. de C. y lo puso en manos de quienes intentaban mantener, en ese lugar aislado del mundo, un monasterio y una escuela para la enseñanza de los misterios.

 

Poco después, esta escuela albergó la escuela de los esenios que representaba el instrumento exterior de la G.F.B. y fueron muchos los iniciados y los profetas que subieron al Carmelo para adorar y estudiar. Entre los mas conocidos tenemos a Elías y a Jesús. Mas adelante, bajo la personalidad de Pitágoras, el Maestro K. H. volvió a esta isla de santidad, como el la llamaba.

 

El Maestro Kuthumi en la actualidad




 

Según parece, el Maestro K. H. es originario de Cachemira, como confirmó en varias de sus cartas. Por otra parte, hemos visto una prueba de esta identidad en una carta firmada del Maestro Morya que fue publicada por la Sociedad Teosófica:

 

K. H. no se encuentra en las mismas condiciones, no lo olviden; ya no es el «Kasimiri» de antaño.

 

Esto se refiere al regreso del Maestro de un gran samadhi, que tal vez era una etapa iniciática superior, puesto que el Maestro Morya precisa:

 

Nuestro bien amado K. H. está en camino hacia la meta: la más elevada de todas, tanto en el más allá como en esta esfera.

 

¿Ha cambiado esta última iniciación la apariencia del Maestro K. H. o únicamente su conciencia divina? [No tiene ninguna importancia!, porque, en este campo, sabemos hasta que punto es efímero el espejismo de la apariencia y de la forma, especialmente en lo que respecta a nuestros Maestros, cuya acción más eficaz no se lleva a cabo en el mundo de la forma y de los efectos, sino en el de las causas,

pudiendo dichas formas, según su voluntad, adoptar todas las apariencias necesarias para el propósito jerárquico del momento.

 

Sin embargo, el cuerpo escogido por un Maestro, que, subrayo, no es sino una imagen ilusoria de sí mismo, se mantiene tangible y visible para permitir a los discípulos avanzados entrar en contacto con el, lo mismo que para posibilitar a este Maestro actuar en el mundo fenoménico humano.

 

Con frecuencia se pregunta, y esto es normal, si los Maestros cósmicos tienen la posibilidad de adoptar cuerpos físicos parecidos a los nuestros. Antes de responder a esta pregunta, me gustaría que los lectores se den cuenta de que el término «cósmico» atribuido a los Maestros de Sabiduría sugiere que su conciencia es inclusiva hasta tal punto que se ha elevado hacia las esferas espirituales del Cosmos y, por tanto, puede vivir allí con la misma facilidad con la que nosotros vivimos en el plano terrestre. Esto no impide en absoluto al Maestro tener un anclaje físico, a través del cual vive y trabaja. Sin embargo, existe una gran diferencia entre la vida de un Maestro en nuestras civilizaciones contaminadas y la que puede tener en la atmósfera pura de los Himalayas (¡por no citar sino las más conocidas!). De hecho, esta pregunta está Íntimamente vinculada a la gran «aproximación» de los Maestros o a su exteriorización física.



 

El Maestro K. H. diferencia muy claramente el cuerpo espiritual y el cuerpo glorioso (es decir, lo que se llama «el adepto») del cuerpo ilusorio y físico que, en los momentos de actividad estrictamente terrenal, sigue siendo tan incómodo y limitador. He aquí lo que escribía a este respecto el Maestro K. H., con el humor que le caracteriza:

 

Cuando el hombre interior descansa, el adepto se convierte en un hombre ordinario, limitado por sus sentidos físicos y las funciones de su cerebro físico. En los momentos de descanso, por consiguiente, sus facultades también están descansando. Cuando me siento para comer, o cuando me vista, leo o estoy ocupado de cualquier otro modo, no pienso siquiera en los que están cerca de mí; Djwal-Khoul ha podido fácilmente romperse la nariz, sangrar y correr a ciegas golpeándose contra una viga, como le ocurrió la otra noche ... Mientras que yo permanecía plácidamente ignorante de este suceso. Yo no pensaba en el, y de ahí mi ignorancia.

 

Podrían proporcionarse muchas otras pruebas a fin de demostrar que la mayoría de los Maestros que conocemos trabajan con frecuencia encarnados en cuerpos físicos. Dicho esto, no debe olvidarse el estado divino y la inmensa realización que han alcanzado y que les permite en todo instante liberarse totalmente de cualquier contingencia material, ya que ellos han sabido vencer la ilusión de la muerte.

 

Para los que tienen el privilegio de haberle conocido, ya sea físicamente o por medio de una experiencia interna, el Maestro K. H. presenta una alta estatura de una apariencia majestuosa, con un rostro de tez clara enmarcado por magníficos cabellos castaños, mientras que sus ojos de azul oscuro reflejan un amor y una compasión de una gran profundidad.

 

Una de las misiones importantes de este gran Mahatma es la de estimular en la conciencia de la Humanidad el germen del amor. Por medio del poder de su pensamiento, vitaliza e intenta desarrollar ciertos grandes movimientos filos6ficos y, según nos cuenta el Maestro D. K., se interesa enormemente por todos los movimientos filantrópicos.








DIRECTOR DEL RAYO DORADO: Amada Lady Soo Shee.
JERARCAS ANTERIORES: Amados Koot Hoomi, Confucio, Lanto
ARCÁNGELES: Amados Jofiel y Constanza.
ELOHIM: Amados Cassiopea y Minerva.
OTROS SERES: Amados Vishnu, Señor Gautama, Djwal Khool, Merú, Himalaya, Ahán).
ACTIVIDAD: Iluminación. Sabiduría.




MEDITACIONES:
Mi Amado Ser Crístico YO SOY en mí, ¡Te amo, te adoro! Yo invoco la Llama Dorada de la Iluminación, para que me envuelva hoy. 




YO SOY la Iluminación y Sabiduría de Dios dirigiéndome en todo lo que yo hago. Yo escucho y yo comprendo y yo bendigo todo lo que yo contacte hoy.




Ahora realizo que viva, dentro de mi cuerpo físico, está la Llama Sanadora que me corrige de toda imperfección. Ahora realizo que, viviente, dentro de mi cuerpo físico, tengo el Infinito Poder Proveedor de todas mis necesidades y requerimientos. Ahora realizo que viva, dentro de mi cuerpo físico, está la Inteligencia por medio de la cual todas las formas me darán la perfección que existe dentro de su esencia primaria. Ahora realizo que no hay sino un solo poder: Dios dentro de mi propio corazón y que ese poder actúa para mí según la fe que yo tenga en Él. De esta manera, mi Santo Ser Crístico YO SOY en mí, yo te llamo, ven y deja que tu Plan Divino se cumpla.




Amado Koot Hoomi, ¡Te amo, te bendigo y te doy gracias por tu gran servicio a mí y a toda la humanidad! Permite que tu Sabiduría, tu Paz y tu Corazón Comprensivo me envuelvan para que yo pueda comprender siempre a mis hermanos y les dé la ayuda que más necesiten.



APELACIÓN AL MAESTRO KUTHUMI.


(Para que sea dicha por la noche, antes de dormir).


Bien Amada Presencia Divina YO SOY en mí, y Bien Amado Maestro Ascendido Kuthumi: esta noche, cuando mi cuerpo esté dormido, mándame un mensajero para conducirme ante Vos en mi cuerpo sutil. Hecho esto, enseñadme a sumergirme completamente en la Llama Dorada de Iluminación, y llenad mi conciencia con todo lo que debo saber, a fin de realizar mi plan divino.



Tras mi vuelta al cuerpo físico, potenciad el recuerdo perfecto de esas instrucciones, a fin de que el conocimiento sea real y práctico, posibilitándome la maestría en mi propio mundo, a fin de que yo sea un vehículo mejor para los Maestros Ascendidos y para mis compañeros. Confío enteramente en que esto será realizado, Bien Amado YO SOY.
GRACIAS PADRE, ESTA CUMPLIDO.